Les Archives — Mayo
Compras, obsesiones y todo lo que guardé sin saber muy bien por qué.
Esto es lo que mayo dejó encima de la mesa.
Compras que tienen sentido solo para mí. Imágenes que guardé sin saber muy bien por qué. Cosas que todavía no he comprado pero que ocupan más espacio del que me gusta admitir. Lo que me hizo parar.
Les Archives es mensual. Sin fórmula fija. Bienvenida.
ADQUISICIONES
Mayo fue un mes de familia. De volver a mi ciudad. De estar presente en cumpleaños en los que llevaba años sin poder estar porque todo iba demasiado deprisa. De recordar que hay una versión de mí que solo existe allí. Volví con el corazón lleno. Y con bolsas. Para qué mentirnos.
Midi skirt lencera, color arena. Top lencero. Sandalias de tacón bajo. Pendientes de flor en rojo — así fue como se creó mi outfit para el concierto de Bad Bunny. Lo tenía muy claro. Mediterráneo. Llevas todo el día en la playa. Salitre en el pelo. Piel dorada. Llegas a casa. Ducha. Crema con olor a mango. Y sales. Date Night. Y, por supuesto, tuviste un baile inolvidable.
P.S.: los pendientes rojos no eran un detalle, eran una intención.
Nintendo Switch 2 — desde que nos mudamos juntos, sabíamos que iba a pasar. Mario Kart y amigos. Flores, ventanas abiertas, pasta fresca, todos en el salón. Noche de juegos.
La tienda sin nombre — cuando vuelves a tu ciudad después de un tiempo te das cuenta de que ya no es como siempre. O quizá eres tú quien ya no es como siempre. La cafetería a la que ibas con tus abuelos después de comer es un estudio de reformer pilates. Ya no conoces a quien te sirve el café detrás de la barra. El súper de la esquina: productos orgánicos con tipografía en cursiva minimalista.
Y así fue como me volví turista en mi propia ciudad.
En una de esas tardes que callejeaba por el centro con mi flat white para llevar, como si fuera la primera vez, me la encontré. No sé si fue la selección (Loewe, Saint Laurent, The Row…), la luz, o simplemente que no esperaba encontrar algo así allí. Tenía un objetivo claro que os adelanté en Les Archives del mes pasado: la camiseta de manga larga de Acne Studios en dusty white. Agotada. Me lo tomé como una señal.
Las gratitudes, Delphine de Vigan — mi próximo handbag book. Os contaré.
Pantalones Alo — para viajar. Que funcione con un top en agosto o un jersey en noviembre. ¿Es la mejor calidad? Sinceramente, no. Y me parece honesto reconocéroslo. Pero, chicas, ¡son tan bonitos!
WISH LIST
Lo que todavía no llegó, pero ya ocupa espacio.
Keepall 50 Monogram, Louis Vuitton — si algo tengo claro es que nadie entiende el viaje como Vuitton. El heritage detrás. La historia. Para llenarlo hasta que no entre nada más. Para las que somos overpackers por defecto y necesitamos ese espacio caótico. Práctico. Para usar y destrozar. Para heredar.
Cafetera Aarke de acero — siempre fui de espresso. Lo sigo siendo. Pero la abuela de mi novio prepara el café con este tipo de cafetera y hay un factor nostálgico que me hace no soltarlo. En mi casa siempre fue moka italiana. Hasta hace poco fue Brasil. Ahora es Nicaragua recién molido. Quizá el mes que viene os digo algo completamente diferente. Y eso me encanta.
Girl’s Trip a Bali — ¿os acordáis de la amiga que os había contado que se mudó a Tailandia por amor? Se muda a Bali. Necesito que nuestro grupo de tres se reencuentre en Indonesia. San Valentín siempre fue nuestro viaje. Italia, siempre. Este año, por tiempo, no pudimos hacerlo. Esta es la respuesta. Surf por la mañana, ellas yoga, playa toda la tarde, volver a la villa, ducharnos, maquillarnos juntas mezclando nuestras playlists favoritas para ir a cenar, sandalias y coger una moto por el caos de Bali. Ya.
Summer kit, Rhode — no suelo sentir urgencia por la novedad. Ni la necesidad de ser de las primeras en probar algo. Pero vi en TikTok a una chica aplicándose el bronceador. Parecía mantequilla. El Highlight Milk. Ese dorado. Por las clavículas. Summer night. Oliendo a tu crema favorita, pero con ese efecto cobre. Sí.
REFERENCIAS
Lo que este mes, de una forma u otra, me inspiró.
La madera oscura en contraposición con el blanco roto. Hay algo en esta combinación que me parece atractivo. Simplemente, funciona.
Ralph Lauren SS 2011. El rosa pálido. Los volantes. La caída. Sensual. Elegante. El tipo de pieza que no envejece. Femenino sin explicación. Sin disculpa.
Madrid. Las noches de mayo. Las terrazas. La luz dorada reflejada en las ventanas de los pisos más altos de los edificios. Los conjuntos de deporte mezclados con café con hielo. Sus calles. Sus cenas que nunca sabes a qué hora acabarán. Las sandalias de tacón. El color azul turquesa. De Madrid al cielo. Lo decían en serio.
ARCHIVO
Lo que este mes se hizo un hueco en mi carpeta de guardados.
El detalle. Los bordados. El lino. El encaje. ¿Por qué esto dejó de estar de moda? ¿Cuándo nos hemos vuelto tan aburridos?
Eat Italian, Kiss French. Creo que no tengo nada más que añadir.
Las baldosas. La cerámica. Las sillas tapizadas a juego con las cortinas. La madera de la estructura del sofá. Lo natural que se ve y lo pensado que está.
Nueve de la mañana. Flores recién cortadas. Sábanas limpias.
El vestido. Las flores rosas. Las sábanas blancas. El libro. Verano.
Girls gettin’ ready. Dream shoes, si me preguntas.
Siempre. Hagas lo que hagas.
Granny Diaries.
Obsesionada con ese azul en específico. La alfombra y el encaje. Romántico. Perfecto.
Hasta el mes que viene.
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08:30 a.m.
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No. 9 — Lo que nadie me contó de la industria de la moda.
Son las 22:47 de un jueves. Estoy en el sofá con las piernas recogidas y una luz que no da para leer bien. Esta semana se estrenó la segunda parte de The Devil Wears Prada.
No. 8 — ¿Para quién es esto?
Estoy escuchando The Great Divide de Noah Kahan. Son las… bueno, da igual la hora. Estoy en el sofá con el móvil en la mano y, no sé por qué pero, llevo tres minutos viendo fotos de un perro.










