Un vuelo retrasado.
Un flat white.
Y demasiadas horas observando a la gente.
Las mujeres elegantes nunca tienen prisa.
Creo.
Aunque luego vi a una señora correr con su Mini Kelly porque perdía el vuelo.
Retiro la teoría.
Sigo sin entender las botas cowboy en un aeropuerto.
Mucho menos en julio.
Muchísimo menos en Ibiza.
Las gafas de sol dentro del aeropuerto de Ibiza no cuentan.
Son parte del uniforme.
Are we all trying to be mysterious?
Hay gente que convierte un vuelo retrasado en un atentado personal.
Y gente que simplemente compra una botella de agua, se pone unos cascos y espera.
La chica que escanea tu tarjeta de embarque tampoco quiere pasar cuatro horas aquí.
Y mucho menos escuchándote gritar.
I love men carrying used, black Birkin 40.
Seis amigas.
No sé de dónde vienen.
Tienen acento de California. No pronuncian la “t”.
Chrome Hearts. Oran. Maxi Flap Chanel. Acne Studios t-shirt (extra points si es en cotton candy pink). Animal print.
Llevan tres maletas por persona. Rimowa. Pff, amo que sean de colores.
Hay algo muy curioso en Ibiza.
Puedes cruzarte con alguien que ha aterrizado en jet privado y se la pasa en Jondal.
Y con alguien que no reservó hotel y duerme en el aeropuerto, en la playa o directamente no duerme.
Y probablemente ambos acabarán en la misma cala al día siguiente.
Amo eso.
Chicas estética TwoJeys.
Ya sabéis cuáles digo.
Pantalones de basket probablemente thrifted o robados del armario de su novio.
(Moreno. Bigote. Muchos tatuajes. Probablemente un escorpión tatuado en alguna parte. Y muchos anillos, plata siempre).
Top de bikini.
Balenciaga City Bag.
Pelo como si acabaran de salir del mar, pero que por alguna razón tiene la onda perfecta.
Probablemente vive en París.
Es modelo.
También trabaja de noche poniendo copas en el garito de moda de Le Marais.
Odio cuando la gente arrastra los pies al caminar.
No puedo explicarlo.
La familia.
Los que seguramente venían a Ibiza mucho antes de tener hijos.
Y decidieron seguir viniendo.
Solo que ahora Ibiza significa:
Todo incluido.
Piscina.
Una maleta gigante.
Muchas mochilas.
Y turnarse para dormir la siesta.
Me gusta pensar que siguen encontrando tiempo para ellos.
Aunque sea una cena.
Hay un tipo de moreno que solo existe en Ibiza.
Dorado.
Reflejos en el pelo.
Joyas de oro.
Y de repente el oro parece plata.
Nunca entenderé cómo pasa.
La pareja hippie.
Vivieron la Ibiza de los noventa.
Pantalones enormes de colores.
Anillos con piedras increíbles.
Un moño improvisado.
Benirrás.
Música.
Saben que la isla ha cambiado.
Siguen viniendo.
Es su isla.
Eso me gusta.
Siempre me ha gustado imaginar la vida de la gente.
De lo que estarán hablando.
A dónde irán.
Cómo será su día a día.
Puede que sea prejuzgar.
O puede que sea simplemente curiosidad mezclada con imaginación.
Me gusta pensar que es la segunda opción.
Los universitarios.
Seis amigos.
No llevan maleta.
Solo una mochila por persona.
Altavoz.
Risas demasiado altas para los ocho de la mañana.
Escuché a uno decir que Ibiza estaba sobrevalorada.
Que tampoco era para tanto.
Tuvimos un retraso de veinticinco horas.
Había otro grupo de amigas.
Eran cuatro.
En septiembre empiezan la universidad.
Compartieron el taxi de camino al hotel.
Luego quién sabe.
Cuando por fin embarcamos al día siguiente, uno de los chicos iba de la mano de una de las chicas.
Dijo:
“Ha sido el mejor viaje de mi vida”.
Me hizo sonreír.
Veinticinco horas antes Ibiza estaba sobrevalorada.
Supongo que nunca fue la isla.
Siempre digo que Ibiza es mi lugar favorito del mundo y nunca sé muy bien cómo explicarlo sin sonar cursi.
No creo que sea porque tenga las mejores playas.
(aunque también).
Ni los mejores restaurantes.
(aunque también).
Ni las mejores fiestas.
(aunque también).
Es porque caben demasiadas versiones del mundo al mismo tiempo.
El DJ.
La familia numerosa.
El diseñador.
El hippie que nunca se fue.
La modelo.
El payés que desayuna solo leyendo el periódico.
La pareja que acaba de enamorarse.
El que viene buscando paz.
El que busca libertad.
Todos convencidos de que han encontrado una Ibiza distinta.
Y, de alguna forma, todos tienen razón.
Quizá esa sea la magia.
Que la isla no cambia para adaptarse a quien llega.
Es cada uno el que acaba encontrando la versión de Ibiza que estaba preparado para ver.
En fin.
Solo eran unas notas del iPhone.
Ahora también son un poco vuestras.
See u soon.
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08:30 a.m.
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No. 12 — Por qué NO necesitas gastarte 400€ en rebajas
Hay un momento muy específico que ocurre todos los años.
No. 10 — Deja de usar la camiseta de Coca-Cola como pijama
Hace poco una de mis mejores amigas me dijo algo que se me quedó grabado y de donde nace esta carta:





